PROSPECTIVA: Ya no es una democracia…

J. Gerardo Mosqueda M.

El Instituto V-Dem. De la Universidad de Gotemburgo en Suecia, es la abreviatura de “Varieties of Democracy”, Instituto fundado en el departamento de Ciencia Política por Estaffan I. Lindberg en 2014. Investiga de forma independiente y aporta una base de datos que ayudan a conceptualizar y medir la democracia en el mundo.
V-Dem es un enfoque único para medir la democracia de forma histórica, multidimensional, matizada y desagregada, empleando metodologías de vanguardia. Varieties of democrcy. (V-dem) produce el mayor conjunto de datos en el mundo sobre democracia, con más de 31 millones de datos de 202 países desde 1789 hasta 2024. Con la participación de más de 4200 académicos y expertos en países, mide más de 600 atributos diferentes de la democracia.
De modo comparativo, según el reporte y resumen ejecutivo del informe sobre la democracia, los niveles de democracia para los ciudadanos promedio del mundo han involucionado a 1985, la democracia es la que más está perdiendo en términos de poder económico, se encuentra en su nivel más bajo de los últimos 50 años y estamos viviendo, en contraste, una verdadera ola mundial de autodegradación en la Europa del Este y en Asia Central y Meridional, son las regiones que más están sufriendo un declive especialmente pronunciado.
El mundo tiene menos democracias que autocracias, por primera vez en más de 20 años, las democracias liberales se han convertido en el tipo de régimen menos común en el mundo, casi tres de cada cuatro personas en el mundo viven ahora en autocracias, incluyendo a México.
La pérdida de la libertad de expresión es alarmante. Sus niveles han disminuido en 44 países y es la mayor cifra que se tenga registrada, tener elecciones limpias es una práctica en declive en 25 países, según el informe, la libertad de asociación se ha perdido 22 países y el Estado derecho en 18 países.
hoy estamos en una ola de autocratización que está en aumento, casi el 40% de la población mundial vive en países autocráticos. Esto equivale a unos 3100 millones de personas y sólo el 6% de la población mundial viven en países que presentan mejoras en sus democracias internas.
La estrategia preferida de los países vías de autocratización es la censura de los medios de comunicación, seguida del socavamiento de las elecciones y la sociedad civil, las autocracias son ahora mayoría en el mundo.
La pérdida de democracia en México es dramática, especialmente en los últimos tres años del sexenio anterior con su VICTORIA, el expresidente y su movimiento. Molina condujeron al control monopólico de los poderes legislativo y también una mayoría de los estados en la República acompaña a esta realidad debilitamiento de las restricciones judiciales y el fortalecimiento de poder de los militares en asuntos civiles.
El reporte sobre la democracia, 2026 del Instituto. V-Dem. Contiene juicios severos sobre la situación política de nuestra nación; señalado que México ha dejado de ser considerado una democracia para entrar en la categoría de autocracia electoral, el Instituto atribuye esta caída, principalmente a la erosión de la independencia judicial y las restricciones a la libertad de prensa, en el índice 2025 el informe contiene señalamientos críticos al respecto del gobierno mexicano, y a su vez hay gobiernos que por sentirse reprobados cuestionan a menudo la neutralidad de los informantes en los países, no obstante para la comunidad internacional y los organismos de inversión sus reportes son una alerta roja sobre la estabilidad institucional del país.
Para los organismos que estudian las democracias del mundo, uno de los mayores peligros para una democracia liberal es la concentración de poder. Juntar la renovación de gobernadores o el congreso, con una figura presidencial fuerte argumentando el favor de sí misma para generar un “efecto arrastre” no obstante, que esa estrategia traerá como consecuencia que se debilite el voto diferenciado.
El ciudadano tiende a votar por el bloque y no por las capacidades locales, lo que reduce la rendición de cuentas de los gobernantes y legisladores frente a sus electores inmediatos, por otro lado, estamos ante el escenario de un conflicto entre eficiencia vs. pluralismo, donde el argumento a favor en la narrativa oficial es la austeridad y la eficacia, entendida como el proceso más barato y un argumento más sería que es menos cansado para el electorado ir a las urnas una sola vez de tal manera que alinear los calendarios electorales, facilita la gobernabilidad; es decir, el ejecutivo suele tener mayorías más amplias, pero a costa del pluralismo, el Instituto mide que tanto las minorías tienen voz si todas las elecciones se sincronizan bajo una misma ola política.
Los contrapesos regionales tenderán a desaparecer si la renovación de mandatos locales coincide con una consulta de revocación de mandato presidencial, lo que estamos viendo es el uso estratégico de un mecanismo de control ciudadano para convertirse en una herramienta de campaña para el partido en el poder. Dicho de otra manera, nacionaliza elecciones que deberían ser locales distorsionando la agenda de cada estado.
El Instituto analiza con Atención los indicadores de equidad de la contienda, si el aparato federal está volcado en una consulta nacional el mismo día que se elige alcaldes la ventaja para los candidatos del oficialismo es desproporcionada.
El intento de unificar todo en un Super Domingo electoral pone una presión inmensa sobre las autoridades electorales como por ejemplo el INE desde una perspectiva internacional. Cualquier fallo logístico en una elección masiva puede ser interpretado como una vulnerabilidad del sistema, algo que los índices de autocracia registran como una pérdida de capacidad estatal. Finalmente, mientras que para el gobierno actual es una victoria deslegitimar y ahorrar, para los estándares de calidad democrática internacionales como los del Instituto V- Dem. está sincronización suele verse con cautela porque tiende a debilitar los contrapesos locales y fortalecer una visión de partido hegemónico.
El empeño de la presidenta y las tribus que manejan la agenda política del movimiento del oficialismo es una apuesta de alto riesgo que busca consolidar su liderazgo, pero que enfrentará importantísimos desafíos institucionales y políticos para el proceso electoral 2027.
Más que una salida, el gobierno actual está proyectando este ejercicio, como una ratificación de confianza y no como una revocación de mandato; si el resultado les es favorable, la presidente obtendría una especie de un nuevo mandato popular para la segunda mitad de sus sexenios. Debilitando con ello, las críticas de la oposición y también deslindarse en algún porcentaje importante de los calificativos del narco gobierno que le han acompañado desde el momento mismo de su sumisión, a la estrategia del anterior presidente.
La propuesta de realizar la consulta en junio de 2027, junto con las elecciones intermedias busca generar un efecto arrastre, esto podría beneficiar a los candidatos de su partido al nacionalizar las campañas locales bajo una figura presidencial, pero, convertir el sexenio en dos periodos de tres años, genera incertidumbre y puede derivar en una campaña permanente que descuide la administración pública por priorizar la popularidad.
Por ahora está muy claro que la presidente no cuenta con un cheque en blanco de los partidos aliados al movimiento y lo que hoy se conoce como el plan B electoral, podría terminar siendo la confirmación de una incompetencia política autócrata que los pone en el predicamento de hacer todo lo necesario para no perder el poder, esto ha hecho que las alianzas se vuelvan frágiles y por supuesto, genera debilidad en la agenda legislativa.
Si la oposición logra movilizarse, o si la participación ciudadana es baja, como sucedió en el 2022, el ejercicio podría interpretarse como una falta de interés, ciudadano restándole, fuerza política, en lugar de sumarle. Aunque sea argumenta un ahorro de hasta 5000 millones de pesos al unificar con las elecciones intermedias. El costo político de ser percibida como una estrategia electoral, podría alinear a sectores moderados.
No tendría caso discutir; a la presidente le conviene si su objetivo es asfixiar políticamente a la oposición y asegurar una mayoría legislativa en 2027. Sin embargo, no le conviene, si esto profundiza la percepción internacional de degradación democrática, o si las fricciones internas con sus aliados terminan por descartar otras reformas prioritarias.
Hasta la próxima en PROSPECTIVA.
J. Gerardo Mosqueda M.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *