Prospectiva: Impacto mixto y profundo…

J. Gerardo Mosqueda M.

Ocupó demasiado tiempo en la vida de los mexicanos hacer conjeturas respecto a las consecuencias de tener un Tratado de Libre Comercio de América del Norte paralizado y sin posibilidades de reactivarlo en el corto plazo. Una vez que la decisión de Estados Unidos ha sido no renovar en automático el tratado y derivado de ello mantener una especie de negociaciones cada año para ajustes temáticos sin pronósticos previsibles.
Es incuestionable la importancia que tiene la relación comercial de China con México, las presiones de Estados Unidos para frenar sus lazos comerciales y de inversión con China hoy se encuentran en su punto crítico debido a que inició formalmente el proceso de revisión del T MEC y en Washington consideran que la influencia económica de Pekín es una amenaza directa a la seguridad nacional de Estados Unidos.
En la casa Blanca se acusa a México de servir como un puente para que las mercancías chinas evadan los aranceles estadounidenses y denuncian que los componentes chinos entran a México, se ensamblan y luego cruzan hacia Estados Unidos gozando de arancel cero bajo el T MEC; empresas chinas, especialmente de automóviles eléctricos, siguen buscando instalar plantas en México para abastecer el mercado norteamericano y Estados Unidos ha presionado para vetar estas inversiones y congelar incentivos gubernamentales.
Existe una cláusula conocida como “economías de no mercado” donde el T MEC ya restringe a sus miembros celebrar tratados de libre comercio con países que no se consideran economías de mercado, como es el caso de China, entre otros, por lo tanto, Estados Unidos busca fortalecer este candado en las negociaciones.
En el caso de los negociadores mexicanos, la respuesta ha sido mantener el muro arancelario mexicano, con lo cual se suavizan las tensiones con Washington en el marco de la revisión del tratado, habiendo implementado un drástico aumento de aranceles entre el 5% y el 50% a más de 1400 productos provenientes de países con los que no se tiene Tratado de Libre Comercio con lo cual se afecta de manera particular a China.
El secretario de economía mexicano Marcelo Ebrard ha informado que gracias a estas medidas las importaciones mexicanas de productos regulados chinos cayeron un 28.4% impactando de manera contundente a sectores como el automotriz, calzado y textil. También México aumentó las investigaciones por prácticas de competencias desleales contra China y endureció las reglas de origen en los componentes automotrices.
Por su parte, el gobierno chino advirtió formalmente que estas medidas dañan la confianza para invertir en México y acusó a nuestro país de ceder ante un bullying unilateral de Estados Unidos; China está evaluando interponer quejas ante la Organización Mundial de Comercio y tomar represalias comerciales, por lo que el reto para México es que su industria, que depende profundamente de los insumos chinos, porque una quinta parte de lo que México importa, son piezas, maquinaria y electrónica asiática indispensable para la fabricación de productos finales que después se venden en los Estados Unidos.
¿Qué es lo que está en juego mientras se hace la revisión del T MEC? La presión de Estados Unidos es contundente porque México lo necesita para sobrevivir económicamente; el 83% de las exportaciones mexicanas van a los Estados Unidos consolidando a México como su principal socio comercial, en las mesas de negociación hacia el cierre del año, Estados Unidos exige que los productos fabricados en la región contengan un porcentaje mucho mayor de componentes norteamericanos para cerrar por completo el paso a China.
Las negociaciones y las presiones de Estados Unidos para alejar a China del mercado mexicano tienen un impacto mixto y profundo en los indicadores macroeconómicos de México, mientras que a corto plazo genera choques operativos, costos de transición e incertidumbre, a mediano plazo buscan forzar una reconfiguración Industrial que proteja el libre comercio regional de Norteamérica.
Hay algunos efectos específicos en las principales variables macroeconómicas de México, donde se puede identificar este impacto:
1. En cuanto al crecimiento del PIB, podría haber una desaceleración a corto plazo, y un freno por incertidumbre. El Banco de México y otras instituciones financieras estiman que la rigidez en la revisión anual del T MEC limitará el crecimiento económico manteniéndolo en niveles cercanos o por debajo de 1.5% y la falta de certeza frena proyectos, mientras se definen nuevas reglas de origen.
2. La salida forzada de insumos chinos estaría obligando a México a desarrollar proveedores internos o norteamericanos y aunque eso reactiva industrias locales a mediano y largo plazo, el proceso de transición ralentiza la producción manufacturera actual.
3. La inflación entra en un proceso de presión alta por costos de producción con insumos más caros, China, por ejemplo, ha sido un gran proveedor de maquinaria, electrónica y componentes baratos, al imponerse aranceles de hasta el 50% a productos asiáticos para alinearse con Estados Unidos los costos de producción en México suben.
4. Habrá un encarecimiento de bienes finales, aunque el gobierno haya calculado un impacto inflacionario moderado, según las estimaciones de gobierno de 0.2%, la mayoría de los analistas advierten la presencia de barreras comerciales que pueden generar presiones inflacionarias más difíciles de controlar limitando con ello, la velocidad con la que el banco de México pueda bajar sus tasas de interés.
5. Grandes inversiones, especialmente las planeadas por automotrices chinas y proveedores de tecnología están, en la práctica congelados, debido al veto indirecto de Washington.
6. Alguna parte positiva existe y es que la relocalización de empresas occidentales en estados del norte del país y del centro occidente se están consolidando porque las multinacionales prefieren invertir en México para asegurar su acceso al mercado de Estados Unidos, libre de aranceles compensando parcialmente la pérdida de capitales chinos.
7. Sin duda, hay una caída de las importaciones chinas en México, los aranceles aplicados a mercancías asiáticas por parte de la Secretaría de economía ya provocaron un desplome del 28.4% en las importaciones reguladas de origen chino.
8. Al acceder a las presiones de Washington, México está blindando su indicador macroeconómico más valioso; el Superávit comercial con Estados Unidos, mercado al que va el 83% de las exportaciones mexicanas. Si México no cediera aranceles de castigo generalizado por parte de Estados Unidos, estaría destruyendo su competitividad exportadora como país.
En el Marco de la primera revisión obligatoria del T MEC activada el 1 de julio de 2026 y la creciente presión de Estados Unidos para bloquear la influencia China, configura un escenario de alineación forzada, es decir, el gobierno mexicano ha optado por blindar la relación con Norteamérica mediante el endurecimiento de su política comercial frente a Pekín, por lo que se esperan efectos importantes en el corto, mediano y largo plazo.
En el corto plazo (resto del 2026 y 2027) alineación con Washington. México mantendrá su prioridad a toda costa con un arancel preferencial promedio de -3.4% con Estados Unidos frente al más de 20% que paga China, para lograrlo el gobierno está obligado a mantener su postura con aranceles de hasta 50% a productos asiáticos. También hay una fricción bilateral directa con China, hace tiempo que inició represalias defensivas antidumping contra productos mexicanos, como las cuotas compensatorias y en un corto plazo las importaciones chinas a México seguirán a la baja, registrando caídas cercano al 28%, también hay incertidumbre en el T MEC al no haberse aprobado una extensión automática por 16 años del tratado debido a las exigencias de Estados Unidos, el acuerdo entra en una dinámica de revisiones anuales, como ya se ha dicho y en los próximos meses habrá una marca importante en los mercados por la volatilidad en la confianza de los inversionistas, por no ver consistencia en el largo plazo.
Con relación al mediano plazo que sería del 2028 al 2031, muy probablemente habrá nuevas reglas de origen y el foco de la presión de Estados Unidos se podría estar trasladando de los aranceles a la trazabilidad documental, habrá auditorías estrictas para evitar la triangulación de acero, aluminio y semiconductores chinos, transformados en México, inclusive el cambio de códigos arancelarios ya no bastará para calificar como producto norteamericano. El gobierno de Estados Unidos parece estar apostado al bloqueo de los vehículos eléctricos chinos y las grandes firmas automotrices estarán enfrentando un entorno hostil para establecer plantas de manufactura en México si pretenden exportar a Estados Unidos.
También tendrá una presencia importante la sustitución forzada de importaciones (cómo se establece en el plan México) Las empresas mexicanas se verán obligadas a rediseñar sus cadenas de suministros y el encarecimiento de insumos chinos, sin duda, impulsará el desarrollo de un ecosistema de proveedores, regionales o nacionales, pero esto incrementaría los costos operativos de manufactura en el mediano plazo.
Para el largo plazo del 2032 al 2036…. El proceso mexicano operará bajo un esquema de Security Sharing subordinado a la seguridad económica de Washington. El país quedará prácticamente impedido de firmar acuerdos de libre comercio con economías que no sean de mercado, es decir, una cláusula anti-China del T MEC, también es previsible la consolidación de un JOB norteamericano con límites. El T MEC sobrevivirá y mantendrá a México como un principal socio comercial de Estados Unidos salvaguardando la estabilidad económica y el valor de la moneda mexicana. Sin embargo, el crecimiento potencial podría quedar impedido por la imposibilidad de recibir capital y alicientes tecnológicos masivos de vanguardia procedentes de Asia. Si la desconfianza estadounidense respecto a la puerta trasera de China en México no se mitiga por completo a través de controles digitales el T MEC podría estar llegando a su cláusula de terminación en 2036, sin garantías de una renovación integral y configurando un escenario de negociación perpetua.
El comercio de México será norteamericano por obligación y asiático, por excepción…

Hasta la próxima en Prospectiva
J. Gerardo Mosqueda M.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *