J. Gerardo Mosqueda M.
Llegó a su fin la narrativa perversa con la que millones de mexicanos estuvieron de acuerdo, le entendieran o no.
El hartazgo de la sociedad mexicana, por los actos de corrupción de los gobernantes de este país, que, durante décadas mintieron, robaron y traicionaron, parecía que llegaba a su fin ante una promesa mesiánica del candidato que pudo esconder en sus mentiras todos los actos de corrupción, con los que finalmente construyó una candidatura presidencial, a partir de alianzas perversas. Mensajes que los mexicanos querían oír, ocultar las verdaderas intenciones de corrupción en una alianza entre lo más desprestigiado del viejo PRI, con la frustrada propuesta de una izquierda que llegó demasiado tarde a su cita con la historia.
El movimiento de renovación Nacional convocado y liderado por el expresidente López logró destruir las estructuras democráticas del país y cambiar instituciones democráticas, que por sí mismas, daban sustento a la esencia de la vida del país, sustituyéndolas por acuerdos e instrucciones autócratas que abrieron las puertas de más mentiras, más manipulación, más incertidumbre y el mayor escenario de engaño a la población mexicana que menos tiene.
En ocho años se han cambiado leyes, han desaparecido instituciones y han logrado la mayor incertidumbre en la opinión de los ciudadanos de nuestro país ante un estancamiento de la economía, pero lo más lamentable de todo, la más descarada y cínica acción de corrupción en todos los ámbitos del gobierno, es decir, el viejo PRI, ahora convertido a MORENA más todas las tribus de izquierda poniéndose de acuerdo para robar los recursos de la nación que provienen del pago de los impuestos de los mexicanos, y como no alcanza, están generando la mayor deuda pública, que en toda la historia de nuestra nación. Nadie tuvo idea, ni por una loca imaginación que se pudiera contraer.
Pero hay un tema especialmente sensible por la materia que atiende y el involucramiento de todos los ciudadanos de este país, que es el resultado de un proceso de madurez ciudadana, y que terminó concretándose en una figura institucional que hoy ha sido dramáticamente atacada por las maniobras autócratas del grupo en el poder, pero sobre todo por la ambición desmedida que pone en condiciones incuestionables de los mayores en niveles de corrupción que se ha vivido en nuestro país.
Lo sucedido hace algunos días en el Instituto nacional electoral, no es comparable en los volúmenes económicos con la corrupción y los fraudes de Segalmex, de la refinería de dos bocas o de la infraestructura ferroviaria, menos todavía comparable en los volúmenes de daño con el huachicol fiscal por mencionar sólo algunos antecedentes de lo que, poco a poco vamos conociendo los mexicanos.
La corrupción del INE representa la pérdida de un activo político, insustituible para el oficialismo, y lo que hoy estamos conociendo, es patético; mientras más renuncias se dan a conocer dentro del personal del INE, mayor es el desprestigio, la desconfianza y el hastío que manifiestan los mexicanos en las redes sociales y en los medios de comunicación.
Las investigaciones oficiales respecto a las irregularidades y redes de corrupción en el INE y los órganos públicos locales electorales, arrojan, estimaciones financieras que ya fueron presentadas ante la Cámara de Diputados, la red de simulación y el desfalco general de 2014 a 2026, según la auditoría superior de la Federación y la unidad de inteligencia financiera reconoce irregularidades por 8870 millones de pesos hasta el momento, todo este esquema parece ser operado por un grupo de cinco proveedores que simulaban competir en licitaciones de material electoral, y con ello se repartían contratos, tanto en el INE, como en otros organismos electorales de al menos 10 estados del país.
Lamentablemente tengo que decir: por el momento. Lo más probable es que estas cifras se incrementen, conforme avanzan los temas de corrupción en el INE y en tanto se resuelve lo que los mexicanos necesitamos saber: hasta cuándo vamos a esperar los ciudadanos en reaccionar ante la destrucción de las instituciones democráticas.
El tema del huachicol fiscal se focaliza en insumos petroleros pero el tema del INE se refiere a la continuidad de la vida democrática, la tan anhelada democracia que tuvo que esperar por décadas, se mantuvo en tres sexenios y hoy está en su peor crisis porque el “árbitro electoral” se corrompió brutalmente, la institución entró en un proceso de descomposición por corrupción, casi en cualquier tema los aspectos técnicos se pueden retomar y de alguna manera resolver su futuro inmediato… pero el tema de los procesos electorales del país está gravemente afectado una vez que el oficialismo ha hecho todo lo necesario para consolidar con engaños un modelo autocrático haciendo que la sociedad mexicana involuciones en su visión democrática.
Veamos a nuestro compromiso ciudadano con la esperanza de fortalecer los cimientos democráticos del país sin que pongamos en duda el futuro de la nación mexicana.
La ideología del oficialismo mexicano no está en el compromiso democrático del país, está en una agenda de engaño a los ciudadanos para consolidar, con una máscara ciudadana, un modelo de apariencia democrática, solo de apariencia.
La cita para desenmascarar la narrativa del oficialismo es el proceso electoral del 2027, desgraciadamente hemos dejado que el oficialismo mantenga su engaño a partir de la comunicación de una narrativa de rechazo a la corrupción… solo que los que mantienen ese discurso son hoy los autores de mayor impacto negativo en la confianza de los mexicanos precisamente por corruptos, el oficialismo mexicano está integrado por los expertos en corrupción del viejo PRI, la vieja izquierda, los ambiciosos que brincaron a las diferentes fórmulas de oposición.
Voltemos a ver nuevos liderazgos ciudadanos, comprometidos con el futuro de la nación mexicana, es decir, con generaciones nuevas de mexicanos que materialicen su visión de país con honradez, con visión de servicio y compromiso con la nación.
Hasta la próxima en PROSPECTIVA.
J. Gerardo Mosqueda M.

