J. Gerardo Mosqueda M.
De la crónica política al expediente público.
El libro de Julio Scherer Ibarra y Jorge Fernández Menéndez sacude el escenario político actual y genera una rara confusión entre los actores políticos para definir en qué postura se van a quedar; porque la traición podría convocar a una rendición de cuentas y la postura oficialista a través de figuras vinculadas al gobierno o comunicadores afines a la cuarta transformación podrían estar calificando el texto como una traición a la confianza del expresidente López, y por lo tanto, sus argumentos tienen que ver más con señalar a Scherer por utilizar información privilegiada de su tiempo, ya que su posición de consejero jurídico le dio toda la información necesaria; pero también hay una postura crítica que proviene principalmente de analistas en medios impresos y digitales que ven el libro como la verdad, cuando ya no estorba… sugiriendo que podría ser un ejercicio necesario de transparencia sobre las dinámicas internas del poder y la corrupción que, dicho sea de paso, cada día hay nuevos elementos de cuestionamiento por la galopante corrupción que se descubre día con día y es hoy el signo distintivo de los últimos siete años de gobierno: la corrupción de la clase política actual.
Para analistas cercanos a la cuarta transformación, el libro tiene todos los atributos de una venganza política tras la salida de Julio Scherrer del gabinete en el 2021 y los ataques previos recibidos en otras publicaciones, como, por ejemplo, traición en palacio.
Otros ven como una radiografía del poder, que revela como el propio sistema devora a sus integrantes, una vez que salen del círculo cercano a los recintos de poder, y desde luego hay columnistas que describen la reacción al libro como un cisma, señalando que las revelaciones sobre personajes como el propio Jesús Ramírez Cuevas, quien es acusado en el libro como uno de los principales nexos con el huachicol, pues ponen en riesgo que se siga desbordando más información, y por lo tanto, exacerban las divisiones internas en el partido.
En algún momento fue claramente estudiada la fórmula editorial del libro, es decir, combinar la autoría del exconsejero jurídico del gobierno, con el notable analista político y comunicador. Fernández Menéndez, quien, además ha sido un crítico de la política del anterior sexenio, lo cual hace suponer una mayor contundencia de las revelaciones escritas y desde luego de las que vendrán ya motivada la circunstancia política con la aparición del libro.
En general, el libro ha provocado corrientes de opinión: la primera, y quizá la más preocupante, es que voces autorizadas dentro del movimiento de la cuarta transformación cuestionan la ética de el ex titular de la consejería jurídica del gobierno, al revelar conversaciones privadas con el expresidente López Obrador, dando entender que el libro es una especie de herramienta política para dañar el legado del sexenio anterior. La segunda podría interpretarse como una especie de purga interna, donde los analistas consideran que el texto es un ajuste de cuentas con el grupo de los puros de morena, es decir, dentro de las tribus que siguen operando la agenda política de este país hay unos que se consideran entre sí más puros al movimiento y quizá uno de ellos específicamente sea Jesús Ramírez Cuevas, quien el ex consejero jurídico acusa de haberlo perseguido judicialmente y de operar tramas de corrupción en su contra y desde luego, una tercera opinión podría ser la que se divide entre ver a Scherer como víctima de las entregas del palacio o como un ex operador que hoy utiliza la información como su escudo legal en las investigaciones en su contra. Desde luego hay un golpe mediático con muchas implicaciones para el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum.
El libro es un misil directo al exvocero presidencial, lo vinculan de manera franca con el huachicol, los autores sostienen que Jesús Ramírez Cuevas tenía francos nexos con las redes del robo de combustible en el país y prevalece la información relativa a este delito federal que representa cantidades exorbitantes en miles de millones de pesos y que desde luego pone una vez más en entredicho la limpieza y la honestidad del gobierno en el sexenio pasado.
Describe a un Ramírez Cuevas operando junto a la fiscalía para perseguir a Scherer, y desde luego esto se interpreta como la prueba de qué existe un uso faccioso de la justicia como una constante interna.
Hoy, Ramírez Cuevas sigue siendo una figura con influencia en las bases de morena; para la presidenta Sheinbaum ignorar las acusaciones de Scherer proyecta impunidad, pero investigarlas significaría abrir una guerra contra el ala más radical de su propio movimiento.
Da la impresión de que quisieran dejar el tema en un control de daños y el oficialismo busca encajonar el libro como la rabieta de un desplazado y evitar que la narrativa afecte en los índices de aprobación de la actual administración.
La realidad es que no han logrado digerir y mucho menos alinear las reacciones y hoy se acumulan todos los días, nuevos factores que por ahora terminan validando los contenidos del libro y le dan un carácter, que no esperaban tan pronto, que es una validación interna, porque mientras Scherer aporta información desde las entrañas del movimiento de morena, Fernández Menéndez aporta el contexto periodístico de seguridad y justicia, lo que hace que las revelaciones en el libro se sientan y se perciban más documentadas que una simple anecdotario personal, así es que hoy se seguirá moviendo las fichas en el tablero de morena y sería demasiado pronto acabar de ver las reacciones de un libro que, desde su anuncio, no parecía venir para una lectura de café, sino específicamente como una pieza de artillería, en una guerra interna, de la cual no están claro sus pronósticos.
Las respuestas dentro del partido MORENA no están unificadas y son una revelación de las grietas que Scherer describe: personajes como los secretarios de Estado o los gobernadores más alineados con el ala radical, hasta hoy, han optado por el silencio bajo el argumento de qué Scherer busca limpiar su imagen tras saber que es señalado por supuestas extorsiones desde la consejería jurídica.
Aunque el exvocero y hoy, jefe de asesores, ha mantenido un perfil bajo, sus redes de apoyo mediático, y la mal escrita carta que dio a conocer el viernes pasado, representan una especie de contraofensiva, donde califica a Scherer como un resentido, inclusive como un aliado de la derecha por escribir junto con Fernández Menéndez.
Los moderados, aunque usted no lo crea, existe un grupo silencioso dentro del gabinete de Sheinbaum, que ve con preocupación estas revelaciones y temen que la fiscalía se vea obligada a actuar, lo que les desestabiliza desde ya, la narrativa de honestidad valiente, que durante unos años mantuvieron en morena.
Por ahora, se refuerza la idea de que la fiscalía fue utilizada para venganzas personales y hace un daño todavía mayor a la confianza en la justicia. También el tema del huachicol hace hipersensible el efecto de este libro, si la narrativa de Scherer penetra en la opinión pública, la idea de qué ya no hay corrupción arriba… queda brutalmente dañada ante la clase media y ante un número importante de indecisos, pero para los votos duros de morena, el libro es una traición para el voto anticrítico, y es una confirmación de las cloacas del poder en manos del oficialismo.
El libro ha colocado a la administración de la presidente Sheinbaum en una encrucijada: Si investiga tendrá que abrir la caja de Pandora y arriesgarse a encontrar pruebas contra figuras del sexenio de Andrés Manuel López Obrador, si lo ignora, alimenta la narrativa de que el actual gobierno protege a los señalados por Julio Scherer.
Hay tres casos judiciales que los autores narran en el libro para demostrar cómo se cocinaba la justicia en el sexenio anterior. El primero de esos casos es el de la Universidad autónoma del Estado de Hidalgo, donde detallan los autores como el congelamiento de cuentas a la Universidad y a su líder y rector, no fue sólo una medida contra el lavado de dinero, sino una herramienta de presión política. Los autores sugieren que hay un uso selectivo de la unidad de inteligencia financiera para doblegar a grupos políticos locales, de manera que es muy cuestionable la lucha contra la corrupción en el sexenio pasado porque en realidad fue una estrategia de control territorial. En el caso de Juan Collado los autores se defienden de las acusaciones de extorsión que el abogado Collado le hizo en su contra y en el libro se sostiene que la narrativa de la extorsión fue sembrada por sus enemigos en el gabinete, específicamente señalando a la fiscalía general de la República y a Jesús Ramírez Cuevas… quién tiene la razón; el abogado de la élite priista o el consejero jurídico de Andrés Manuel López… el libro documenta una guerra de mafias interna donde la justicia se convirtió en un botín personal. Los autores describen a la fiscalía, actuando por rencores personales, más que por un deber legal.
Estas revelaciones en algún momento, en muy corto plazo obligarán a la administración de la presidenta de México a definir más claramente su relación con la fiscalía; si por ahora el libro ha logrado posicionar la idea de que la justicia fue facciosa, la presidenta enfrentará una presión social y mediática para reformar no sólo al poder judicial, sino a las propias fiscalías y a la unidad de inteligencia financiera.
Las revelaciones del libro trascienden el escenario propiamente literario para impactar directamente en frentes legales y económicos del país. El panorama se vuelve complejo a partir de los propios señalamientos contra Jesús Ramírez, porque es acusado de vínculos con el huachicol fiscal y el financiamiento ilícito a través de figuras como Sergio Carmona, y aunque Ramírez Cuevas ha negado las acusaciones y la presidente de México a descartado su renuncia; Esta historia apenas empieza, la realidad es que estas revelaciones deben de derivar en investigaciones de oficio por parte de la fiscalía general de la República.
Se está hablando de un desvío de recursos de hasta 27,000 millones de pesos, por lo pronto la declaración genera presión para que la auditoría superior de la Federación y la fiscalía general, abran carpetas de investigación, que validen o desmientan lo expuesto en el libro.
El libro detalla cómo se fabricaron casos judiciales, por lo tanto, estos textos pueden ser utilizados como pruebas de persecución política en sus propios procesos legales.
El libro es una confirmación de los peores temores que se pueden tener en el sector productivo por una crisis del estado de derecho y de incertidumbre jurídica. Será una desgracia que la descripción de una justicia operada desde palacio nacional, espante la inversión extranjera, la percepción, por tanto, es que no hay reglas claras.
Si la ley se usa como un garrote político, llegar a la conclusión de que la fiscalía no es un órgano autónomo, sino un campo de batalla de facciones, complica la resolución de litigios corporativos, por último, el vínculo mencionado entre el círculo cercano del poder y el crimen organizado prende alarmas para empresas internacionales que operan en México, bajo el temor de que sus contrapartes gubernamentales puedan estar bajo observación de autoridades extranjeras, entre otras, el departamento de justicia de Estados Unidos.
El libro empieza siendo una crónica política, pero ya hoy está convertido en un expediente público que cuestiona de fondo la integridad de la administración pasada y actual y pone a prueba la voluntad de la actual administración para investigar a sus propios cuadros.
Los autores del libro dedican capítulos a describir al exfiscal Alejandro Hertz, como un personaje que utilizó la institución para vendettas personales, la fiscalía general de la República está en un callejón sin salida, si investigan a Scherer, confirman la narrativa de persecución descrita en el libro; si investiga a Jesús Ramírez, por el huachicol, traiciona al bloque duro del movimiento morena.
Hasta el momento no se sabe que exista una carpeta de investigación abierta formalmente por las revelaciones del libro y esta omisión confirma la percepción de que la justicia en México sigue siendo un acuerdo de cúpulas y no un sistema autónomo.
El libro ha logrado algo inusual: unir la narrativa de la oposición con los miedos internos de morena. No es un texto de memorias. Es un documento de riesgo país que pone a prueba la capacidad de la presidenta de México para limpiar la casa sin que se le caiga el techo.
Hasta la próxima en PROSPECTIVA.
J. Gerardo Mosqueda M.

