//PROSPECTIVA:// ¿Cuántos campos de exterminio, como el de Teuchitlán, hay en el país?

//PROSPECTIVA:// ¿Cuántos campos de exterminio, como el de Teuchitlán, hay en el país?

José Gerardo Mosqueda Martínez

El 15 de marzo de este año quedará en la memoria colectiva, porque la sociedad mexicana proclamó luto nacional tras el hallazgo de un centro de exterminio en el rancho Izaguirre, ubicado en el municipio de Teuchitlán, Estado de Jalisco. El colectivo Guerrero Buscadores de Jalisco descubrió una cantidad todavía difícil de precisar de restos humanos, calcinados, una gran cantidad de prendas de vestir y más de 400 pares de zapatos que supuestamente habrían pertenecido a los ejecutados.
Este descubrimiento provocó un impulso especial a los grupos de búsqueda de familiares de personas desaparecidas y a otros muchos activistas organizarse en una vigilia nacional, con el fin de exigir justicia y hacer visible el altísimo nivel de incidencia que tienen las desapariciones en el país, desde el Zócalo capitalino y más de 40 ciudades en el país se unieron mexicanos, familiares, afectados ciudadanos para hacer visible el nivel de impunidad con el que actúan las organizaciones terroristas, narcoterroristas, sin que hasta el día de hoy, ninguna autoridad, sea o no de los poderes judiciales o ejecutivos a dicho, ni qué acciones ni qué versiones van a asumir para explicar un fenómeno del que tenían conocimiento, con el que habían manejado información entre ellos, y sin embargo, hoy el comportamiento de las autoridades es como el de cualquier ciudadano que recién se entera de una atrocidad que nadie pensaría que tuviera tal similitud, tanto parecido a un campo de
exterminio De La Segunda Guerra Mundial, sólo que en México en tiempos de paz, y cuando parece que las declaraciones que se producen desde las oficinas de la Casa Blanca en Washington han tenido consecuencias y ya han logrado incidencias que ninguna voz política sea del sistema, o sea de la oposición al sistema ha logrado.
Es evidente que hay terrorismo, es evidente que hay secuestro, es evidente que hay trata de personas y cuando los ciudadanos con la escasa información que se obtiene de los propios medios de comunicación, y como es natural señalan y observan la ausencia de las autoridades civiles y militares, este gobierno, el de la señora Sheinbaum, la propia presidenta está más preocupada de qué no se mencione el nombre del expresidente, que en el propio problema que significa que miles de familias mexicanas, estén siendo afectadas por la acción de los narcoterroristas, que actuaron bajo protección y que hicieron con total impunidad, todo lo que sus macabros cerebros concibieron.
Cómo no va a haber un luto nacional, como no va a haber un reclamo generalizado, desde luego que las autoridades civiles y militares han recibido críticas, todavía muy pocas dada la dimensión del daño que se ha provocado a la vida nacional y las autoridades siguen buscando cómo mostrar, evasivas y explicaciones insulsas, en vez de asumir las dimensiones de una situación terrible y actuar en el ejercicio de su responsabilidad, aunque sea por una vez en una investigación exhaustiva.
La actual secretaria de Gobernación que, en el sexenio anterior, ejerció las obligaciones de la Secretaría de Seguridad del país y bajo cuya responsabilidad se encontró la Guardia Nacional, la estructura militar, que tanto el gobierno anterior insistió en que tuviera unidades de mando y bajo un solo cuerpo de mando toda la milicia de este país. Ejerció su responsabilidad militarizando las carreteras, las calles, las plazas, los caminos vecinales, recorriendo miles de kilómetros en conjunto todos los días, pero lastimosamente nunca se enteraron de lo que pasaba en Teuchitlán; será posible que después de haber inspeccionado la zona no supieron lo que pasaba en el rancho Izaguirre, será posible que todos sus mensajes a los medios de comunicación tengan que ver con buscar como culpar a las autoridades civiles del Estado de Jalisco del sexenio anterior, si las actuales autoridades militares tenían las responsabilidades de esas zonas en el sexenio anterior. Se van a sostener en la versión de qué no sabía nada cuando las estadísticas que más han crecido en los últimos meses del sexenio anterior, y todos los que van del actual sexenio, es precisamente el índice de desaparecidos.
Los obispos mexicanos, los ciudadanos de organizaciones católicas, los colectivos de las familias buscadoras, la sociedad en general, con sus pocos recursos al alcance, con más fe y esperanza, que conocimientos y herramientas, han estado dispuestos a trabajar con sus manos, escarbar con las uñas con tal de encontrar alguna pista que les permita identificar a su familiar perdido; de parte del gobierno mexicano no hay una sola estructura adicional, no hay recursos extraordinarios, no hay personal adicional, simplemente hay discursos y es difícil saber cuántos más acontecimientos esperan que sucedan, porque en los primeros 100 días del gobierno actual, ya se registraron, en promedio, 40 desapariciones por día; es decir, un incremento del 60% en comparación con el sexenio de López, que tuvo un promedio de 25 desaparecidos por día. Así es que, al creciente número de crímenes dolosos en este país, hay que agregar el creciente número de desaparecidos, pero las autoridades actuales en especial la presidenta del país está más preocupada porque no se
hable mal del expresidente López que resolver o al menos completar un diagnóstico para entender las dimensiones que tiene y el daño que le provoca a nuestra nación, la acción impune de los narcoterroristas en el país.
Se sabe que se recluta a través de las redes sociales, normalmente jóvenes que un día cualquiera de la semana no llegaron a su casa y que a pesar de estar inscritos en la alerta Amber, la búsqueda de esos jóvenes puede ser que en un primer momento tome la atención de equipos de investigación, es decir de la policía de investigación de algún municipio, pero son trabajos que se abandonan con total facilidad y se dejan de buscar… los contactos son para ofrecerles trabajo, pasan por ellos no les explican en qué consiste el trabajo, simplemente lo suben a los vehículos y les ofrecen pagarles unos 4000 pesos semanales… tú vas para una escuela de sicarios, así que súbete al coche, porque de todas maneras te vas a ir y voy a regresar para matar a tu familia.
Además de los crímenes dolosos, hoy, México es el país de los desaparecidos, colectivos, madres, buscadoras y activistas de todo el país han levantado la voz y exige un alto a las desapariciones, y también a que las autoridades dejen de ignorar el problema. En la plaza de la Constitución de la Ciudad de México se realizó una vigilia tras los hechos ocurridos en Teuchitlán, Jalisco, entre zapatos, veladoras, carteles de búsqueda y la consigna, contundente: ¿Ahora sí nos ve presidenta?
En la ciudad de Hermosillo en la plaza Emiliana de Zubeldía fue el lugar en donde hermanas, madres, esposos, papás colocaron veladoras y zapatos en respeto a lo ocurrido en Teuchitlán, pero también carteles de búsqueda donde la frase es: visto por última vez. Y durante el acto se recordó que en esa entidad suelen encontrar carboneras con restos humanos. Por desgracia, algún hallazgo se vuelve noticia, como en el caso de Jalisco, pero en una semana y a veces menos, el tema de investigación queda en una carpeta.
Los colimenses dicen que viven en un Colima gobernado por la delincuencia, que viven en un México bañado de sangre, en un país donde estas situaciones son el pan de cada día, no sólo el Estado… el país entero.
La fiscalía general de la República, una vez más evidenciado su falta de autonomía ante el ejecutivo, la sumisión, al ejército por propia convicción, le ha impedido materializar la reforma del sistema y el manejo personalista del fiscal que ha usado la instancia para sus asuntos personales. Genera un espacio de falta de confianza, yo me pregunto no es esto el tramo de justicia que tenía urgencia, no es precisamente este tema, el que debería de haberse atendido, inclusive antes que las iniciativas de destrozo del poder judicial; hay manera de impedir que pensemos que el movimiento de la cuarta transformación del primer piso y del segundo piso, lo único que han hecho es destrozar el poder judicial y esto facilite las acciones de los delincuentes.
Todavía es tiempo de recapacitar, señora presidenta, y plantearse con seriedad, con honestidad: es la procuración de justicia, la prioridad número uno para la vida del país, si los que junto con usted lideran las estructuras del partido oficial, puede usted ponerse de acuerdo con ellos y replantear el desastre que están haciendo con la impartición de justicia y anteponer los diagnósticos, los recursos, las prioridades, los objetivos, las estrategias, las leyes, la normatividad de la procuración de justicia en nuestro país. Corrija presidenta, está a tiempo.

Hasta la próxima en PROSPECTIVA.
José Gerardo Mosqueda Martínez

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