J. Gerardo Mosqueda M.
Prácticamente en el último trimestre de 2025, y en el Marco de la polémica más grave que ha habido en nuestro país, por el descontrolado endeudamiento, que ha propiciado el ejercicio de gobierno de la presidente de México, de la incontrolable realidad de la participación de las organizaciones criminales con el consentimiento o con la subordinación de autoridades gubernamentales, en la permanente, sensación de inseguridad, de miedo que han llevado a los mexicanos, en general, a modificar sus hábitos y sus conductas sociales, porque al final del día los delincuentes actúan con impunidad.
Podríamos sintetizar que dentro de los muchos problemas graves y agudos que tenemos los mexicanos, hay algunos que tienen específicamente su vinculación o están interconectados con la acción o la ausencia de acción de las autoridades, especialmente de los gobiernos en los tres órdenes, si pudiera hacerse una síntesis de los reportes que se producen por trabajos de investigación en campo, que normalmente tienen que ver como muestreos aleatorios para finales de este año 2025, los tres problemas principales de México, giran en torno a LA INSEGURIDAD, LA SITUACIÓN ECONÓMICA Y LA CORRUPCIÓN. Y desde luego que estos desafíos están en distintos formatos, interconectados, y por supuesto afectan diversos aspectos de la vida de todos los mexicanos.
La seguridad pública sigue siendo una de las mayores preocupaciones para las familias mexicanas, y desde luego un factor que afecta la toma de decisiones de inversión en todo el país, y tiene que ver fundamentalmente con dos factores que se percibe en las encuestas realizadas.
La presencia del crimen organizado. Es decir, el conflicto que existe entre los carteles y la violencia asociada son problemas persistentes.
La ausencia del Estado de derecho: la falta de acceso a procesos de procuración de justicia y el fortalecimiento del Estado de derecho son desafíos, especialmente significativos, a pesar de que el gasto en seguridad es comparable con el de países que se consideran seguros.
En nuestro país, la mayor presencia de personal militar, la alineación de la Guardia Nacional a la estructura del ejército mexicano no ha dejado de ser cuestionado por los mexicanos, y si resulta una especie de pretexto que ha servido para prácticamente desaparecer, estructuras de orden social, es decir, cuerpos de policías preventivas, tanto municipales como estatales, es decir, militarizar el orden preventivo en la Sociedad, es un fracaso contundente en la estrategia de seguridad del país.
La situación económica e incertidumbre, han hecho que el país entre en una dinámica de
desaceleración y con retos muy importantes que no han logrado generar confianza en las estructuras de inversión económica desde las microempresas, desde los pequeños negocios, hasta los grandes corporativos, porque el crecimiento económico del país es prácticamente cero y ante un crecimiento débil del producto interno bruto, los pronósticos apuntan hacia una contracción mayor para el 2026 y una inflación que se espera, se mantenga por encima de las metas que se propone el Banco de México.
También hay algunos factores internos como las reformas fiscales, que sólo comunican un carácter recaudatorio en los incrementos y la creación de nuevos impuestos, que no tienen que ver con proyectos de inversión para el crecimiento económico, sino solamente para el gasto público.
Es imposible omitir que aun cuando el gobierno y el oficialismo mexicano insisten, aunque sea modificados sustancialmente las cifras de la pobreza extrema, la realidad es que la pobreza sigue afectando a una muy significativa parte de la población, que por lo tanto deriva en otros problemas sociales, adicionalmente.
Esta reflexión tendría un enfoque insuficiente, si no asumimos el cada vez más grave problema de la corrupción en el gobierno mexicano, que se ha extendido también a sus socios corruptos en los sectores empresariales, y que por supuesto socava la confianza pública y la eficacia de las políticas públicas, los problemas de gobernanza y la falta de un poder judicial autónomo, son elementos de una particular preocupación para los inversionistas y los observadores internacionales.
En resumen, la inseguridad y la violencia, la situación económica e incertidumbre, y la corrupción y gobernanza están en la síntesis de los temas que dominan la agenda nacional y son en la opinión de los mexicanos, los principales desafíos con los que se enfrenta la nación actualmente.
Conversando con estos mismos temas, asumiéndolos desde la fuente de información que tiene que ver con investigaciones de campo, consultas directas a la ciudadanos y desde la perspectiva de un ejercicio académico, para reflexionar sobre los mismos temas, las encuestas que tienen ese carácter coyuntural y se centran en desafíos estructurales y de gobernanza, con implicaciones a corto y a largo plazo de carácter económico, estos tres aspectos se podrían desglosar de manera complementaria, y quizá ponderando nos permiten una sobre dimensión y se podrían describir de la siguiente manera: Existe una evidente ausencia de monopolio de la fuerza, es decir, el Estado mexicano no ejerce un control territorial efectivo en amplias zonas del país donde los grupos criminales operan con impunidad.
Generan altos niveles de violencia homicida, comparable sólo con zonas de conflicto en otros países. La cantidad de crímenes dolosos registrados durante todo el sexenio pasado fue una constante que evidencia, al menos el contubernio con las autoridades gubernamentales.
La violencia política ha sido una constante que parece no tener una importancia específica en las estructuras gubernamentales del país, pero la alta incidencia de asesinatos de funcionarios y candidatos locales es vista como una señal de la infiltración del crimen en el sistema político, y desde luego estás acabando la legitimidad democrática desde sus cimientos.
La impunidad, es decir, la ineficacia del sistema de justicia, y ya sea por su procuración o por su impartición, arraiga un largo ciclo de ilegalidad, que por supuesto, desincentiva la inversión formal y la confianza de los mexicanos.
Es evidente que la democracia mexicana es una preocupación central, especialmente por la tendencia que se tiene a concentrar el poder en el ejecutivo federal y la politización del sistema judicial mexicano, las decisiones gubernamentales han debilitado el sistema de contrapesos y al eliminar una cantidad importante de órganos reguladores de la sociedad y el gobierno y la irresponsabilidad con la que ha sido tratado el tema de las decisiones judiciales, desde luego que generan incertidumbres sobre la división de poderes, que es un pilar fundamental en cualquier democracia.
La corrupción en el país, especialmente con la información de cifras espectaculares con el Wachicol fiscal hacen que se descarte la corrupción como un escenario de casos aislados, y por el contrario es la percepción de un sistema arraigado que distorsiona todos los criterios normativos de la asignación del recurso público, desde luego que obstaculiza la competencia justa y perpetúa, redes, clientelares en casi todos los proyectos de infraestructura y equipamiento generando más redes de corrupción y afectando de manera directa los sistemas de salud de educación de generación de economías de crecimiento económico del país.
La ausencia de reglas claras y estables está afectando el clima de los negocios y poniendo condiciones para alejar la inversión extranjera directa, que como en cualquier país, prefieren entornos con mayor seguridad jurídica Aunque parece que en México se han mantenido políticas macroeconómicas razonables hay una atención específica enfocada en la falta de diversificación y también en riesgos de carácter geopolítico que pueden poner en crisis. La estabilidad de largo plazo. Por un lado, la economía mexicana es altamente vulnerable a los cambios que se generen en la política comercial de los Estados Unidos, lo que podría acelerar un proceso de recesión económica.
Por otro lado, las perspectivas de crecimiento del producto interno bruto están con pronósticos, cerca de los ceros y en algunos rubros, inclusive de contracción económica, la combinación de estos factores con el déficit fiscal limita la capacidad del Estado para invertir en infraestructura, en capital humano, en innovación, estamos ante un escenario de un rezago en el crecimiento económico, que tomará mucho tiempo recuperar.
Nuestro escenario de desigualdad y de desarrollo social rezagado, no obstante, los programas sociales, persisten desafíos y altamente significativos en la reducción de la pobreza y la desigualdad y se siguen generando tensiones sociales y límites extremos en el desarrollo de los mercados internos.
No parece que estemos concluyendo el primer año de un sexenio, sino el séptimo del gobierno anterior, es decir, la presidente de México sigue dedicando más tiempo en encubrir la corrupción de sus correligionarios que en proponer y liderear las iniciativas de crecimiento del país.
Hasta la próxima en PROSPECTIVA.
J. Gerardo Mosqueda M.

