*Dar valor agregado a la producción primaria
*Estrategia de Fortalecimiento Agroindustrial
*Establecer cadenas de valor hortalizas y berries

PRESENTAN ESTUDIO AGROPECUARIO LAJA-BAJÍO

El libramiento ferroviario de Celaya, la Puerta Logística del Bajío y el Rastro Regional TIF (propuesto, pero sin avances) representan una oportunidad histórica para detonar el sector agropecuario en la Región Laja-Bajío, para pasar de productor de materias primas hacia una agroindustria integrada, tecnificada, exportadora y sustentable, poniendo énfasis en una visión metropolitana y en la formalización de los productores o unidades de producción, para que puedan acceder a créditos, nuevas tecnologías y mercados nacionales e internacionales.

La principal propuesta que plantea la Estrategia de Fortalecimiento Agroindustrial y de Valor Agregado de la Región Laja-Bajío, es convertir el polo logístico de Celaya en un detonante agroindustrial, creando un ecosistema y reencausar los esfuerzos hacia un Clúster Agroindustrial y Logístico Laja-Bajío, para no limitarse a mover mercancías, sino que articule producción primaria, el acopio, la transformación, la cadena de frío, el almacenamiento, la certificación, la comercialización y la exportación. Para ello hay que darle valor agregado al grano, profesionalizar la cadena hortícola, fortalecer la agroindustria pecuaria, desarrollar alimentos procesados y formar talento especializado, entre otra medidas, a fin de convertir a la región Laja–Bajío en una plataforma de agroindustria de alto valor agregado.

De acuerdo al estudio sobre el diagnóstico del sector agropecuario elaborado por el Consejo Coordinador Empresarial de Celaya (CCE), el Tecnológico de Celaya y el Tecnológico de Roque, que presentó el ingeniero Raúl René Robles Lacayo, en representación de Ernesto Lugo Ledesma y de Jorge Luis Gámez Campos, considera, en base al estudio, que deben atenderse de manera integral las problemáticas que enfrenta el campo y la actividad pecuaria, como la propia organización de los productores, para reducir o superar los impactos negativos que pueden representar el estrés hídrico, el desgaste de los suelos, el crecimiento urbano, y la pulverización de los productores o minifundios.


La Región Laja–Bajío constituye uno de los territorios agroproductivos, industriales y logísticos más relevantes de Guanajuato. En la misma convergen, una sólida tradición agrícola y pecuaria, su localización es estratégica, al ubicarse en el centro del país y encontrarse a menos de tres horas de las ciudades de México y Guadalajara. Como un importante centro logístico, convergen las dos principales líneas ferroviarias del país, que conectan con los puertos de Manzanillo y Lázaro Cárdenas, las principales carreteras del país y con Estados Unidos y Canadá. Es parte del corredor económico, que conforman cinco estados, donde se concentra una parte importante de la industria del país.

En términos agropecuarios, Guanajuato es el cuarto productor del país, y la zona Laja-Bajío, confirmada por nueve municipios, es parte fundamental de esta producción, destacando la importancia económica de la región por su potencial, aunque con sus limitaciones. En la región, cada municipio ha desarrollado potenciales diferenciados, desde una vocación industrial complementada con el desarrollo rural, como en el caso de Celaya y Apaseo el Grande, hasta municipios con vocación primordialmente agropecuaria, como Jaral de Progreso, que los convierte en un sistema regional interdependiente de alto potencial productivo.

El sector agropecuario se vincula con la agroindustria, la logística, los mercados urbanos y las cadenas de valor. Sin embargo, el modelo productivo vigente enfrenta serios problemas derivados de las nuevas condiciones del entorno:
-La sobreexplotación del acuífero ha provocado un estado de estrés hídrico severo, reflejo de sistemas de riego ineficientes y de la presencia de cultivos con una alta demanda de agua.

-Alta fragmentación productiva, caracterizada por una gran cantidad de productores que trabajan a pequeña escala, con la consiguiente pérdida de eficiencia, productividad y rentabilidad económica.
-Baja captura de valor local, que se refleja en que el valor económico de los productos producidos en la región se concentra en eslabones posteriores, resultado de intermediarios y la incapacidad de conservar los productos en almacenamiento o ser procesados para esperar mejores condiciones de mercado, es decir, la venta casi se realiza a pie de cosecha.
Después del análisis de fondo, el estudio propone:
-La formalización de las unidades productivas, proponiendo una ruta para lograrlo.
-La integración económica y organización a través de esquemas colectivos flexibles que no limiten las posibilidades productivas, sino que las potencien.
-La creación de cadenas de valor de subsectores estratégicos, como: las hortalizas, las berries, el agave y la producción pecuaria, incluyendo la derivación hacia la leche y la integración de productos regionales, que tienen alto potencial.
Para que esta propuesta prospere, se deben resolver los tres problemas principales: el estrés hídrico, la fragmentación y la baja formalización, que se reflejan en la baja captura de valor económico local, de acuerdo a una gama de soluciones identificadas para consolidar una plataforma agroalimentaria, industrial y logística de alcance regional, nacional e internacional.

En cuanto a las líneas políticas, propone un conjunto de medidas orientadas a la transformación del sector primario, que incorporan procesos tecnificados y el uso eficiente del agua; así como un conjunto de elementos que orienten la factibilidad de un modelo distinto del tradicional. Se habla de un modelo de sistema agroalimentario organizado, tecnificado, sustentable, formalizado e integrado a cadenas de valor de mayor rentabilidad.
IMPORTANCIA AGROPECUARIA DE LA REGIÓN

Al ahondar en la problemática de Región Laja-Bajío se reconoce como una zona de importancia agropecuaria, agroindustrial e industrial, que ha sido un referente para el resto del país; sin embargo, no ha estado exenta de una grave problemática relacionada con sus condiciones estructurales, como: el cambio climático, la sobreexplotación del acuífero, el desgaste de las superficies de cultivo, la crisis creciente de la productividad y la rentabilidad del sector, la fragmentación de las unidades productivas y la ausencia de mecanismos reales para generar economías de escala para productores con superficies mínimas.

Destaca la existencia de una base importante y significativa de empresas medianas y grandes que han podido solventar estos problemas y hoy en día cuentan con unidades productivas altamente eficientes gracias al desarrollo tecnológico que han implementado en sus programas agrícolas.
ANALIZARÁN DOCUMENTO CON GOBIERNOS

El documento aporta elementos técnicos para orientar la toma de decisiones públicas, productivas y empresariales, así como para impulsar una agenda regional que pase del minifundismo a un sistema integral, con las cadenas de valor que definen el futuro económico de la Región Laja–Bajío.

Por lo que este documento será presentado y analizado con diversas instancias gubernamentales, municipales, estatales y federales para analizar las propuestas, ver la forma en que se puedan ir implementando, comentó Jorge Luis Gámez Campos, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) de Celaya, quien reconoció que el estudio así como expone retos importantes, también orienta las propuestas para fortalecer el sector agropecuario da región y del estado, partiendo de la base de fortalecer la organización de productores, impulsar la formalización gradual de las unidades, promover modelos de asociatividad productiva, para que desde la colectividad potencien la individualidad.

También hay que modificar la tendencia destructiva del uso del agua, hacia un modelo de eficiencia hídrica, incorporar tecnología como la agricultura de precisión, promover e impulsar cadenas de valor agrícola y pecuarias, así como proponer el desarrollo de políticas públicas que se orienten a apoyar de manera decidida estos temas.

El reto central no es producir más bajo las mismas condiciones, sino producir mejor, con mayor eficiencia, menor presión ambiental y mayor captura de valor local. Sin embargo, el documento requiere de un análisis más detallado y preciso, pues hay múltiples descubrimientos que plantean nuevos retos, pero también visualiza nuevas oportunidades.


