*Riesgo comercial, corrupción y pérdida de certidumbre jurídica
Dr. Emigdio Archundia
CEO Archundia Consultores
Director de AGI representando a México en América Latina
Resumen
La posible no renovación plena del T-MEC por 16 años representa uno de los mayores riesgos económicos para México en la década 2026–2036. Si Estados Unidos mantiene la postura de no extender el tratado en su forma actual, el acuerdo entraría en una fase de revisiones anuales, generando incertidumbre para la inversión, el nearshoring, la industria automotriz, el comercio exterior y la estabilidad macroeconómica mexicana. Este riesgo se agrava por factores internos: corrupción, huachicol fiscal, presunta vinculación de redes criminales con funcionarios, debilidad institucional, concentración del poder público y deterioro de la seguridad jurídica.
Introducción
El T-MEC ha sido el principal ancla económica de México frente a América del Norte. En 2025, el comercio de bienes entre México y Estados Unidos alcanzó aproximadamente 872.8 mil millones de dólares, con importaciones estadounidenses desde México por 534.9 mil millones de dólares. Esto confirma la alta dependencia mexicana del mercado estadounidense.
La revisión de 2026 es crítica porque, si los tres países aceptan renovar, el tratado se extendería por otros 16 años, hasta 2042. Si no hay consenso, se abriría un proceso de revisiones anuales por hasta 10 años, con posibilidad de expiración en 2036.
El problema central no es únicamente comercial. La revisión del T-MEC se inserta en una discusión más amplia sobre la confiabilidad institucional de México. Estados Unidos observa con preocupación temas como contrabando de combustibles, crimen organizado, corrupción aduanera, falta de cumplimiento regulatorio y debilitamiento de contrapesos institucionales además de incumplimiento en temas relacionados con extradición que atiende a los tratados de este tema.
El caso reciente del huachicol fiscal elevó la preocupación. El Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionó a personas y empresas mexicanas presuntamente vinculadas con una red de contrabando de combustible asociada al CJNG, con evasión de impuestos, uso de empresas fachada y operaciones financieras sospechosas y más aún, el impacto de más de 600MMDP defraudados el fisco federal por importaciones de gasolina que ingresaron como aditivos no sujetos a IVA e IEPS estafando al SAT de un fraude sin precedente en el México Moderno.
La falta de renovación plena del T-MEC no eliminaría de inmediato el comercio entre México, Estados Unidos y Canadá, pero sí convertiría la relación comercial en un mecanismo de presión anual. Esto reduciría la certidumbre jurídica, elevaría el riesgo país, frenaría inversiones de largo plazo y limitaría el potencial del nearshoring, más para las regiones con un desarrollo económico como el bajío mexicano y zonas como Jalisco, Nuevo León, Edo de México, CDMX y nuestro estado de Guanajuato que son los estados de mayor aportación al PIB de México.

Impacto económico de corto plazo: 2026–2027
En el corto plazo, el principal efecto sería la incertidumbre. Las empresas podrían retrasar inversiones, esperar nuevas reglas de origen o condicionar ampliaciones productivas. Los sectores más sensibles serían automotriz, autopartes, eléctrico-electrónico, agroindustrial, transporte, logística y energía.
Estados Unidos ha planteado interés en revisar reglas de origen, especialmente en automóviles, incluyendo mayores requisitos de contenido regional o estadounidense. Esto podría elevar costos, reducir márgenes y afectar a plantas mexicanas integradas a cadenas norteamericanas.

Impacto de mediano plazo: 2028–2032
En el mediano plazo, México enfrentaría una competencia más dura por inversión extranjera. El nearshoring no desaparecería, pero se volvería más selectivo. Las empresas buscarían estados, sectores y proveedores con mayor cumplimiento fiscal, laboral, aduanero y energético.
La incertidumbre institucional también puede impedir que el nearshoring se convierta en crecimiento sostenido. El Consejo Superior de Investigaciones Científica CSIS ha señalado que la revisión del T-MEC y la incertidumbre fiscal y regulatoria influyen en la capacidad de México para transformar su ventaja manufacturera en inversión productiva duradera.
Impacto de largo plazo: 2033–2036
En el largo plazo, si no se logra una renovación definitiva, México podría enfrentar una pérdida estructural de competitividad. El riesgo no sería solamente arancelario, sino reputacional: México podría ser visto como un socio comercial necesario, pero jurídicamente riesgoso.
Si el tratado llegara a expirar en 2036, el costo sería mayor: relocalización de inversiones, pérdida de empleos formales, menor recaudación, presión sobre el tipo de cambio, reducción de productividad y menor integración industrial con América del Norte.
Corrupción, huachicol fiscal y seguridad jurídica
El huachicol fiscal no debe verse como un fenómeno aislado. Representa una falla de Estado: aduanas vulnerables, empresas fachada, evasión de IEPS e IVA, lavado de dinero y presunta complicidad institucional. FinCEN del Departamento del Tesoro advirtió que estos esquemas alimentan corrupción, violencia y redes criminales transnacionales.
Para Estados Unidos, este tipo de fenómenos no solo afecta la seguridad fronteriza; también distorsiona la competencia económica. Una empresa formal que cumple reglas fiscales, laborales y ambientales compite en desventaja frente a redes ilícitas que reducen costos mediante evasión, corrupción y contrabando.

Escenarios prospectivos
Escenario optimista
México logra acuerdos con Estados Unidos y Canadá, fortalece aduanas, combate el huachicol fiscal, mejora la certidumbre jurídica y preserva el acceso preferencial al mercado norteamericano. El T-MEC se renueva con ajustes técnicos y México consolida el nearshoring.
Escenario intermedio
El T-MEC no se renueva plenamente, pero tampoco se rompe. Se mantiene bajo revisiones anuales. La inversión continúa, pero con cautela. México conserva su peso manufacturero, aunque pierde parte de su atractivo frente a otros destinos.
Escenario crítico
Estados Unidos endurece condiciones, exige mayores reglas de origen, sanciona a más actores mexicanos y utiliza el T-MEC como instrumento de presión. México pierde inversiones, se frena el nearshoring y aumenta la percepción de riesgo jurídico y político.

Conclusión
La revisión anual del T-MEC puede convertirse en una prueba de confianza para México. El país no solo debe defender su acceso comercial, sino demostrar que puede ser un socio confiable, con Estado de derecho, instituciones fuertes, combate real a la corrupción y seguridad jurídica para inversionistas.
El mayor riesgo no es que el T-MEC desaparezca de inmediato, sino que deje de funcionar como un ancla de certidumbre a largo plazo. Un tratado revisado año con año transforma la integración comercial en una relación condicionada, vulnerable y políticamente negociable.
México necesita entender que el comercio internacional moderno no solo exige productos competitivos; exige instituciones confiables. Sin legalidad, sin cumplimiento y sin combate efectivo a la corrupción, el nearshoring puede pasar de oportunidad histórica a promesa incumplida.
Dr. Emigdio Archundia
CEO Archundia Consultores
Director de AGI representando a México en América Latina.
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