*Tiene cuatro ventajas competitivas
*Reto abatir índice de pobreza
*Reconocen a expresidentes del CCE

GUANAJUATO NO VA A CRECER COMPITIENDO ENTRE REGIONES

Celaya y la Región Laja-Bajío se ha constituido en el centro del desarrollo económico de Guanajuato, no por preferencia territorial ni política, sino por los hallazgos, fundamento empírico y las variables analizadas en el estudio “Ecosistemas Económicos de la Región Laja-Bajío”, que también muestran las debilidades y los retos en lo económico y social, como la falta de encadenamiento de la industria local con las grandes tractoras, que han importado su proveeduría de otras entidades por un valor superior a los 200 mil millones de pesos; así como el bajo nivel del empleo formal, más del 60%, que conlleva la falta de seguridad social y un problema que marca más a Celaya, el incremento de la pobreza.
Frente a ello, la propuesta empresarial, a través de este estudio consiste en establecer una agenda con acciones concretas por cada municipio, producto y mercado, identificados en el ecosistema económico regional, aprovechando las oportunidades de articulación productiva, de fortalecimiento de cadenas de valor y de la infraestructura logística existente.

Resulta relevante que el estudio deja claro que Guanajuato no alcanzará una nueva etapa de desarrollo económico poniéndose a competir entre sus regiones, sino mediante la articulación de su vértice de mayor productividad con el resto de su aparato productivo. La Región Laja-Bajío concentra simultáneamente la mayor productividad del estado, la mayor retención de valor de su clúster principal, el mayor margen de integración no capturado y la infraestructura logística que permitiría capturarlo. Ninguna otra región de Guanajuato reúne esas cuatro condiciones.
Destaca la propuesta de fortalecimiento de la proveeduría MIPYME, no sólo como una política económica de sustitución de importaciones; sino también, simultáneamente, como una política social más eficaz para formalizar empleo con seguridad social, lo que permite retiene valor en la región y reduce la fuga económica a otras entidades. Lo económico y lo social convergen en un mismo instrumento: el desarrollo de proveedores locales formales.

El estudio técnico, encargado por el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) de Celaya, que preside Jorge Luis Gámez Campos, presentado en el marco del del 45 Aniversario del consejo, documenta las condiciones de este ecosistema económico, identificar sus oportunidades de articulación productiva y formular una agenda de desarrollo regional sustentada en evidencias, reconoce las ventajas competitivas de la Región Laja Bajío, frente a la de Irapuato y a la de León, consignadas en los siguientes puntos:
-Primero: La región produce el doble de valor por trabajador, que León y el 52% más que Irapuato-Salamanca. Su valor agregado por persona ocupada asciende a 1.00 millón de pesos, frente a 0.45 y 0.66 millones de pesos, respectivamente. Celaya es el más productivo de los 46 municipios de Guanajuato; pero su crecimiento futuro dependerá de la productividad y no de la expansión del empleo, tomando en cuenta que la región que más produce por persona define la frontera de posibilidades del estado.
-Segundo: Su industria automotriz retiene más valor que el de las otras dos zonas del estado y lo hace con una productividad de 4.28 millones por persona ocupada. Retiene el 50.3% del valor que produce, frente al 35.0% de Irapuato-Salamanca y el 28.7% de León, debido a su plataforma de transformación, no sólo de ensamble: Celaya alcanza una tasa de valor agregado de 66.9% en el subsector. Esa capacidad de transformar es el activo económico más valioso del estado.

-Tercero: El mayor yacimiento de crecimiento del estado no está en atraer plantas, sino en integrar las que ya operan aquí. La cadena automotriz de la región integra localmente sólo el 21.5% de sus insumos y se fuga el 78.5%. Sustituir diez puntos de su compra foránea, generaría 29 millones 148 mil de pesos de producción adicional en Guanajuato, 17 mil 105 millones de valor agregado y 18 mil 155 empleos, de acuerdo con la simulación sobre la Matriz Insumo-Producto. Acotando las compras a otras entidades del país, sustituible en el corto plazo, que representa apenas el 25%, equivalente a 18 mil 861 millones de pesos y 11 mil 748 empleos. Ninguna inversión nueva ofrece ese rendimiento sin desembolso público equivalente.

-Cuarto: La región concentra la infraestructura logística que el estado necesita para retener ese valor; la decisión de construirla debe atender las carencias señaladas en el estudio, con un calendario urgente. La Puerta Logística del Bajío, con 2,500 millones de pesos de inversión, sobre 52 hectáreas y su entrada en operación prevista para el 2027, se localiza a menos de veinte kilómetros del 88.2% de los proveedores metalmecánicos con escala certificable de la región. La proximidad física, que en la mayoría de los proyectos constituye el obstáculo principal, aquí ya está resuelta.
-Quinto: La región Laja-Bajío refleja también, con mayor nitidez, el problema social del estado; su solución, por tanto, tiene mayor valor demostrativo. Aunque Celaya es el primer lugar estatal en productividad, también es el único municipio de la región donde aumentaron simultáneamente la pobreza multidimensional y la pobreza extrema entre 2010 y 2020. Si la región de mayor productividad logra traducir su desempeño económico en bienestar, ofrecerá el modelo replicable en el resto del estado; si no lo logra, ninguna otra región guanajuatense podrá hacerlo con menos recursos.
ANTECEDENTES REGIONALES

Entre los antecedentes más importantes que registró el estudio sobre la Región Laja-Bajío, destacan: entre 2003 y 2023 registró una de las transformaciones económicas de mayor magnitud del centro de México. Su valor agregado censal bruto pasó de 17 mil 135 a 250 mil 798 millones de pesos, un factor de 14.6 veces en términos nominales.
Descontada la inflación mediante el Índice Nacional de Precios al Consumidor, el crecimiento real equivale a seis veces el valor inicial, esto es, a una tasa de crecimiento anual compuesta real de 9.5% sostenida durante veinte años, superior al doble del promedio nacional.

El análisis sostiene tres tesis, documentadas con evidencia estadística a lo largo del reporte:
-La primera: la Región Laja-Bajío constituye el vértice de mayor productividad del estado -su valor agregado por persona ocupada asciende a 1.00 millón de pesos, frente a 0.66 en Irapuato-Salamanca y 0.45 en León, gracias a un clúster automotriz de escala internacional, cuyo grado de integración local resulta insuficiente.
-La segunda: el dinamismo económico no se ha traducido de manera automática en desarrollo social: la evidencia correlacional muestra que el crecimiento, por sí solo, no abate la pobreza.
-La tercera: el desarrollo futuro de Guanajuato depende en medida decisiva del fortalecimiento del ecosistema económico de esta región.

El estudio sobre las tres zonas, con sus características específicas, indica que la zona metropolitana Laja-Bajío se organiza en torno a dos clústeres tractores sobre una base metalmecánica:
-El primero y dominante es el automotriz (SCIAN 336), con la planta de Honda en Celaya y el complejo de Toyota en Apaseo el Grande, como empresas ancla; el clúster automotriz genera el 51.4% del valor agregado regional y exhibe la mayor productividad del estado (4.28 millones por ocupado).
-El segundo es el agroalimentario (SCIAN 311), sector manufacturero, clave en sentido estricto y único de esa condición, con presencia estructural en la región -encadenamientos hacia atrás y hacia adelante ,superiores a la unidad, que activa la proveeduría agropecuaria regional.
La debilidad estructural de la zona, es que su tractora automotriz integra localmente, apenas el 21.5% de sus insumos: retiene valor por vía de la sofisticación de sus procesos, pero su proveeduría local de primer y segundo nivel es aún incipiente.
EL COSTO DE NO INTEGRARSE

La región gasta cerca de 280 mil millones de pesos anuales en insumos; se estima que del orden de 201 mil millones, cerca del 38% de su producción bruta, se abastecen fuera de Guanajuato. El sector automotriz concentra prácticamente la mitad de esa fuga, cerca de 100 mil millones de pesos. Cada punto porcentual de integración que se recupere representa cientos de millones de pesos que permanecerían en la economía regional, con su correspondiente efecto multiplicador sobre el empleo y el ingreso.
La comparación con las entidades vecinas sitúa la magnitud de la fuga guanajuatense en su contexto regional.
-La pobreza multidimensional del conjunto de los nueve municipios describió una trayectoria en forma de V entre 2010 y 2020, con valores de 49.2%, 41.1% y 43.7%.
-Celaya, motor económico de la región, fue el único municipio donde la pobreza aumentó en la última década. La carencia por acceso a la seguridad social afecta al 55% de la población regional, medida como promedio de los nueve municipios.

-La informalidad laboral se correlaciona con la carencia de seguridad social a un coeficiente de 0.82 y con la productividad a −0.76: la menor productividad se asocia con mayor informalidad, y esta con mayor incidencia de pobreza.
-El clúster automotriz, que aporta el 51.4% del valor agregado regional, destina a remuneraciones el 5.5% de ese valor, frente al 16.5% que destina el automotriz de León.
-La simulación desarrollada sobre la Matriz Insumo-Producto, indica que sustituir diez puntos de la compra foránea de ese clúster generaría 29 mil millones de pesos de producción adicional en Guanajuato y alrededor de 18 mil empleos.
AGENDA DE ACCIONES ESPECÍFICAS

La agenda propuesta por el Consejo Coordinador Empresarial, en base a los resultados del estadio, no consiste en programas genéricos, sino en once acciones con municipio, producto y mercado identificados.
-Certificar 102 talleres, no ochocientos.
El programa de escalamiento hacia la norma IATF 16949 debe diseñarse sobre los 102 establecimientos metalmecánicos con once o más personas, de los cuales 82 están en Celaya y Apaseo el Grande. con una meta de treinta certificados a diciembre de 2027, en las clases 332710 maquinado y 332810 recubrimientos.
-Atraer inversión a tres productos concretos: Aluminio básico, baleros y rodamientos y fundición de piezas no ferrosas. Los tres tienen densidad alta respecto de las capacidades regionales, demanda medida en las plantas terminales y respaldo obligatorio en las reglas de origen del tratado.
-Instalar acopio y sacrificio en Juventino Rosas y Apaseo el Alto, que producen 1,438 y 1,024 millones de pesos pecuarios, están entre los de mayor rezago social y transforman 0.86 y 0.05 veces lo que producen. El problema no es de producción sino de articulación.

-Instalar cadena de frío y empaque en Jaral del Progreso, Tarimoro y Comonfort. Actualmente, ninguno de los dos primeros tiene un solo cuarto frío, pese a que Jaral registra cocientes de localización de 2.85 en brócoli y 2.10 en fresa.
-Ubicar el centro de maquinado de precisión en Villagrán. Es el segundo nodo metalmecánico de la región; tiene 11,596 millones de mercado direccionable y su producto de mayor oportunidad es la clase 336350, partes de sistemas de transmisión.
-Escalar a los 42 autotransportistas con tamaño hacía operación intermodal. Ninguno opera hoy servicios intermodales, su mediana de distancia a la terminal es de 10.1 kilómetros y el eslabón se abastece localmente en 24.4%.
-Condicionar todo apoyo a la formalización del empleo. La meta social verificable es la carencia por acceso a la seguridad social, hoy en 55%, que correlaciona con la informalidad a 0.82 y que sí responde a la estructura productiva local.
Estas acciones comparten una lógica: ninguna requiere atraer una planta nueva para producir su efecto principal, todas actúan sobre capacidad ya instalada, y todas tienen un plazo determinado por la entrada en operación de la terminal intermodal en 2027.
La principal conclusión del estadio sustenta la premisa de que no alcanzará una nueva etapa de desarrollo económico poniéndose a competir entre sus regiones, sino mediante la articulación de su vértice de mayor productividad con el resto de su aparato productivo.
La Región Laja-Bajío concentra simultáneamente la mayor productividad del estado, la mayor retención de valor de su clúster principal, el mayor margen de integración no capturado y la infraestructura logística que permitiría capturarlo. Ninguna otra región de Guanajuato reúne esas cuatro condiciones.
El desarrollo económico del estado transita por esta región, no por decisión de política, sino por estructura económica verificada, y los instrumentos de planeación, vigentes en los tres órdenes de gobierno, permiten actuar en consecuencia, sin crear un solo programa nuevo: contienen la política, nombran los productos, localizan el polígono y establecen el estímulo. Lo que falta no es mandato sino precisión, como lo indica este estudio.
Atención aparte merecerá el análisis, resultados y propuestas sobre la Puerta Logística del Bajío, ancla de un ecosistema más complejo, el que destaca el sector logístico.
CONCLUSIÓN DEL ESTADIO

-La Región Laja-Bajío multiplicó por seis su valor agregado real en dos décadas y alcanzó la mayor productividad de Guanajuato; pero, la proporción de ese valor que llega a los trabajadores se redujo a menos de la mitad; Celaya fue el único de su región donde la pobreza aumentó.
-El estudio no plantea esos hechos como contradicción, sino como secuencia incompleta, de los planes y programas; así aunque demostró capacidad para generar valor, no ha demostrado aún capacidad para retenerlo en su territorio, ni para distribuirlo entre quienes lo producen. Las tres tareas de generar, retener, distribuir, son secuenciales, y la evidencia indica que la primera no conduce automáticamente a las otras dos.
-La entrada en operación de la Puerta Logística del Bajío en 2027 somete esa secuencia a un plazo. Hoy, la región dispone de 102 proveedores con escala certificable situados a menos de veinte kilómetros de la terminal, de una capacidad manufacturera exportable con superávit de cuatro a uno, y de una obligación del T-MEC que exige a las armadoras abastecerse en América del Norte.
-Dispone también de un tejido sin certificar, de un eslabón logístico sin especialización y de una periferia agroalimentaria sin cadena de frío. Las tres carencias son corregibles antes de 2027, y sólo antes de 2027, porque las decisiones de abastecimiento de las empresas entrantes se adoptan en el momento de su instalación y no después.

El estudio se presentó en el marco del acto protocolario del 45 Aniversario del Consejo Coordinador Empresarial de Celaya, que presidió la gobernadora Libia Dennise García Muñoz Ledo y el alcalde Juan Miguel Ramírez Sánchez, donde se reconoció la participación del CCE en el desarrollo económico y social de Celaya, a través de sus ex presidentes, a quienes les entregaron un reconocimiento; acto que resultó emotivo y solidario por los vivos y ausentes, respectivamente.

Por su parte, la gobernadora entregó también una placa de reconocimiento al presidente del Consejo Coordinador Empresarial de Celaya, Jorge Luis Gámez Campos, por su 45 Aniversario del organismo empresarial más representativo de la región, igual que también lo hizo el presidente municipal Juan Miguel Ramírez Sánchez.
Como parte de la ceremonia, también entregaron tres certificaciones a empresas locales, de Celaya, Motor del Bajío, las que cumplieron con los requisitos de la certificación.

