El impacto de la informalidad en México:

*Problema de recaudación que agrava las finanzas públicas para atender el gasto público creciente

Dr. Emigdio Archundia
CEO de Archundia Consultores Contadores & Auditores


Introducción

La informalidad en México se ha convertido en uno de los principales desafíos estructurales para las finanzas públicas y el crecimiento económico del país. Más allá de un fenómeno cultural o social, la economía informal representa actualmente un problema de sostenibilidad fiscal que limita la capacidad del Estado mexicano para financiar infraestructura, salud, educación, seguridad pública y el creciente costo financiero de la deuda.

De acuerdo con cifras del INEGI correspondientes al primer trimestre de 2026, la tasa de informalidad laboral alcanzó el 54.8% de la población ocupada, lo que representa aproximadamente 32.6 millones de personas dentro de una Población Económicamente Activa cercana a los 59.9 millones de trabajadores. Este fenómeno evidencia que más de la mitad de los mexicanos que participan en actividades económicas lo hacen fuera de los mecanismos formales de tributación y seguridad social.

La gravedad del problema radica en que una parte importante de la actividad económica nacional no contribuye proporcionalmente al financiamiento del gasto público. Mientras el gobierno enfrenta mayores compromisos presupuestales y un elevado costo de la deuda pública —que asciende a cerca de 1.7 billones de pesos anuales por concepto de servicio financiero sobre un pasivo aproximado de 19.5 billones de pesos—, la base tributaria formal continúa debilitándose.

La problemática se vuelve todavía más preocupante cuando México es comparado internacionalmente. Según el reporte “Estadísticas Tributarias en América Latina y el Caribe 2026” de la OCDE, México ocupa el lugar 22 de 28 países evaluados, con una recaudación equivalente apenas al 18.3% del PIB, por debajo del promedio regional de 21.7% y muy distante de economías como Brasil o Chile, cuyos niveles de captación tributaria son considerablemente superiores.


La informalidad como fenómeno estructural

Durante décadas, la informalidad fue interpretada como un fenómeno cultural derivado de prácticas históricas de comercio y empleo no regulado. Sin embargo, la realidad económica actual demuestra que el problema tiene raíces más profundas vinculadas con la falta de crecimiento económico sostenido, la insuficiente generación de empleo formal y la excesiva complejidad del sistema tributario.

En un entorno de bajo crecimiento económico, alta presión fiscal para el sector formal y limitadas oportunidades laborales, millones de personas encuentran más viable integrarse a actividades económicas informales que les permiten obtener ingresos inmediatos sin asumir obligaciones fiscales, laborales o de seguridad social.

El resultado es una competencia desleal entre los sectores formal e informal. Mientras las empresas formalmente establecidas enfrentan cargas tributarias, cuotas de seguridad social, obligaciones regulatorias y costos administrativos, el sector informal opera con menores costos, lo que distorsiona los mercados y reduce la competitividad del sector productivo formal.

La evidencia estadística reciente confirma esta tendencia. Durante el periodo abril de 2025 a marzo de 2026 se generaron 551,651 empleos, predominando nuevamente el crecimiento del sector informal sobre el formal. Esto refleja la incapacidad estructural de la economía mexicana para absorber a la población económicamente activa dentro de esquemas productivos formalizados.


Impacto en las finanzas públicas

La informalidad afecta directamente la capacidad recaudatoria del Estado mexicano. Los impuestos constituyen la principal fuente de financiamiento del gasto público; sin embargo, al mantenerse una gran proporción de la economía fuera del sistema tributario, los ingresos fiscales resultan insuficientes para cubrir las necesidades crecientes del país.

La baja recaudación limita:

* La inversión en infraestructura.
* La expansión de servicios de salud y educación.
* El fortalecimiento de la seguridad pública.
* El impulso al desarrollo económico regional.
* La sostenibilidad financiera del sistema de pensiones.
* El pago del servicio de la deuda pública.

A ello se suma un problema adicional: la elevada evasión y elusión fiscal existente incluso dentro del sector formal. Diversos estudios estiman que solamente alrededor del 3% de los contribuyentes son sujetos a revisiones fiscales profundas, situación que reduce el efecto disuasivo del sistema tributario y favorece prácticas de incumplimiento.

En consecuencia, el Estado mexicano enfrenta una paradoja financiera: un gasto público creciente sostenido por una base tributaria relativamente pequeña y altamente presionada.


El reto del RESICO y las limitaciones de la política tributaria actual

En años recientes, el gobierno mexicano implementó mecanismos de simplificación tributaria como el Régimen Simplificado de Confianza (RESICO), tanto para personas físicas como morales, buscando incentivar la formalización y facilitar el cumplimiento fiscal.

No obstante, los resultados obtenidos han sido limitados. Aunque el RESICO redujo cargas administrativas y simplificó el cálculo de impuestos, no logró revertir de manera significativa el crecimiento de la informalidad.

Esto se explica porque la decisión de permanecer en la informalidad no depende únicamente de la facilidad para pagar impuestos, sino también de factores estructurales como:

* Bajos ingresos laborales.
* Escasa productividad económica.
* Débil crecimiento del PIB.
* Falta de incentivos reales para formalizarse.
* Percepción de corrupción y bajo retorno social de los impuestos.
* Exceso regulatorio y burocrático.

Por ello, la discusión fiscal de México rumbo a 2027 probablemente requerirá una reforma tributaria integral y estructural.


La necesidad de replantear el IVA como eje recaudatorio

Desde una perspectiva técnica y financiera, uno de los caminos que México deberá considerar es fortalecer la recaudación mediante impuestos indirectos, particularmente el Impuesto al Valor Agregado (IVA).

A diferencia del ISR, que frecuentemente enfrenta mecanismos de evasión, simulación o elusión fiscal, el IVA tiene ventajas importantes:

* Se recauda de forma inmediata sobre el consumo.
* Es más difícil de evadir.
* Permite captar recursos incluso de sectores informales.
* Tiene una administración más eficiente y fiscalizable.
* Genera flujo constante de ingresos tributarios.

Países desarrollados y economías emergentes exitosas han fortalecido sus finanzas públicas mediante impuestos indirectos generalizados. En Estados Unidos, Europa y Chile, el consumo constituye una fuente fundamental de ingresos gubernamentales.

Inclusive, personas que no se encuentran plenamente incorporadas al sistema tributario formal —como algunos trabajadores migrantes en Estados Unidos— contribuyen al financiamiento público mediante el pago de impuestos al consumo en cada compra realizada.

Bajo esta lógica, México podría considerar una generalización progresiva del IVA, manteniendo subsidios o mecanismos compensatorios dirigidos a los sectores de menores ingresos. Esta medida permitiría ampliar la base recaudatoria sin depender exclusivamente del ISR, el cual se ha convertido en muchos casos en un complejo laberinto fiscal vulnerable a la evasión.

Naturalmente, una reforma de esta magnitud requeriría sensibilidad social, gradualidad y mecanismos de protección para evitar impactos regresivos en la población más vulnerable.


Conclusiones

La informalidad representa uno de los mayores obstáculos estructurales para el fortalecimiento de las finanzas públicas mexicanas. Su crecimiento sostenido debilita la capacidad recaudatoria del Estado, limita el desarrollo económico y genera profundas distorsiones de competencia.

México enfrenta actualmente un escenario complejo: gasto público creciente, elevados costos financieros de deuda, baja recaudación tributaria y una economía informal que supera ya más de la mitad de la población ocupada.

El problema dejó de ser únicamente cultural; hoy responde principalmente a factores económicos estructurales vinculados con el bajo crecimiento, la precarización laboral y la insuficiente capacidad institucional para incentivar la formalidad.

Las medidas implementadas hasta ahora, incluyendo el RESICO, han mostrado avances limitados. Por ello, el país necesitará discutir una reforma fiscal integral que fortalezca la recaudación sin frenar la actividad económica.

Dentro de ese debate, el IVA podría convertirse en un instrumento central para ampliar la base tributaria, siempre acompañado de mecanismos compensatorios para los sectores vulnerables y de una mayor transparencia en el uso de los recursos públicos.

Si México desea construir finanzas públicas sólidas, sostenibles y capaces de atender las necesidades sociales del siglo XXI, será indispensable contener el crecimiento de la informalidad y avanzar hacia un modelo fiscal más eficiente, equitativo y universal.



Dr. Emigdio Archundia
CEO de Archundia Consultores Contadores & Auditores
Director de AGI México
Consultor Internacional y Contralor de la Organización Mundial de Administración.

 

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