EL RÍO REVUELTO DE ANDRÉS

EL RÍO REVUELTO DE ANDRÉS

Por G. C. Samayoa Madrigal

El desenfrenado líder moral ha optado por el río revuelto, despojándose de la investidura presidencial, pues es imposible se sujete a la Constitución, a las leyes y, en estos precisos momentos, menos a las regulaciones electorales.

El activista, el rebelde, el enemigo número uno del gobierno, el destructor de instituciones ¡está desbordado! y canta a voz en cuello: «me hacen lo que al viento a Juárez», con la amenaza permanente de “mi pecho no es bodega”.

López juró «guardar y hacer guardar la Constitución y leyes que de ella emanan» y qué creen —¡imagínense!— las mantiene total y materialmente guardadas, para omitirlas, soslayarlas, ignorarlas y permitirse el libertinaje que caracteriza a este líder moral, retando a todas y cada una de las autoridades, destrozando el marco de derecho y sometiendo al país a sus caprichos, sus odios, sus venganzas, ignorancias, caprichos, prepotencias, mentiras, engaños y sus endiosadas vanidades.

Nadie detiene la cuarta transformación, asegura… Pero lo que quiere decir es que nadie parará las ambiciones personales de Andrés… La cuarta transformación no es proyecto, es el sobrenombre o apodo del líder moral, a quien le incomoda y limita el nombramiento de presidente constitucional… Se acostumbró a combatir al gobierno y se niega a ser gobierno… Sólo quiere el poder del gobierno para desempeñarse como única voz de mando.

El pueblo, las obras, los servicios, la justicia, la legalidad, la equidad, los derechos humanos, el bienestar social, la seguridad, la salud, la educación, la pobreza, el desempleo, la economía, la productividad, la inversión, la diplomacia no conmueven al líder moral, son sólo conceptos que utiliza en su estrategia auto promocional de todos los días por la mañana, de ahí las incongruencias, las «chimoltrufiadas», las «cantinfleadas», las versiones históricas distorsionadas, los espectáculos caricaturescos, las auto idolatrías, las auto divinizaciones, los auto elogios, las ofensas, las descalificaciones, las confrontaciones… ¡lo impensable!

Clara consigna de mantener irritada a la gente, al pueblo, a la sociedad, a los sectores, a las familias, a los enfermos, a los desempleados, a los profesionistas, a las víctimas de esta negación de gobierno.

El río revuelto, en esta época de registros y campañas de candidatas y candidatos, se focaliza en el movimiento propiedad del líder moral, precisamente MORENA, órgano que se caracteriza por aglutinar los más violento, altanero, ordinario, irreverente e irrespetuoso del decaído oficio político dominado por la “grilla”, gente que no se toca el corazón ni tiene escrúpulos cuando se trata de la exigencia ruda, agresiva, grosera… para ellos no hay amigos o compañeros… no hay lealtades, ni disciplina… todos son rivales… y todos presumen de “genuinos”… sí, como el líder moral.

El río revuelto se extiende además a las otras plataformas que pretenden posiciones públicas mediante el voto. También registran disputas internas, inconformismos, manifestaciones… al igual que MORENA, han caído en irregularidades en los registros de candidatas y candidatos… Las campañas, en general, están privilegiando el denuesto, la denuncia, el desprestigio, la crítica, los señalamientos, la filtración de informaciones comprometedoras… claras intenciones de “quemar” a los adversarios.

Se van sumando las amenazas de violencia, que coloca en situación de incertidumbre la jornada comicial del domingo 6 de junio.

Pero, evidentemente, al líder moral no le importa, preocupa ni atemoriza el riesgo de un movimiento social violento, pues para eso ha privilegiado al ejército con suculentos regalos, sumándole atribuciones fuera de la ley, lo que mantiene a los uniformados cuando menos en la presunción de un delito: usurpación de funciones públicas, que merece sanción… No conmueve ni les inquieta, porque para eso el líder se encarga de tener bien guardada la Constitución y las regulaciones… ¡qué caray!

A López sólo falta entregarle a la SEDENA el control absoluto del gobierno —sus riendas—, pero seguramente conservándolo a él como el Jefe Supremo, inamovible.

¿Estará pensando el líder moral en desquiciar las elecciones del domingo 6 de junio, para dar al ejército el acceso al poder absoluto, claro, con él a la cabeza?

No se debe perder de vista que muy cerca de él se encuentra al que la historia reconoce como uno de los mayores perversos electorales y que es… sí, efectivamente, Manuel Bartlett Díaz… ¡qué CFE ni que política energética! —sólo distractor—, el asunto primordial son los comicios intermedios.

Visto así, podría estimarse que la contienda del domingo 6 de junio será entre la perversión del «todopoderoso» vs el voto ciudadano.

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